A comienzos del año 1.995, un grupo de profesionales vinculados con el Desarrollo Local, tanto del ámbito público como privado, unidos por las mismas inquietudes sobre la incidencia que en su entorno más inmediato tenían las políticas que desarrollaban desde las distintas organizaciones de la que ellos formaban parte, decidieron mantener una serie de reuniones para poner en común reflexiones y opiniones.
Entre las conclusiones más importantes a las que se llegó, fue la necesidad de crear un punto de encuentro donde los profesionales relacionados con el mundo del Desarrollo Endógeno, pudieran poner en común conocimientos y experiencias, en forma de red, en el que los técnicos que trabajaban en todos los ámbitos del desarrollo local pudieran expresarse libremente y sin atender a criterios políticos o territoriales. Tampoco pretendían que se convirtiera en una asociación y/o colegio profesional; es decir, no se creía en la necesidad de constituir una institución que defendiese intereses corporativos.

Se llegó al acuerdo, que la forma más plural y democrática para realizar ese debate libre entre iguales, era la constitución de una Asociación sin ánimo de lucro, abierta a toda la sociedad. Se iniciaron las primeras reuniones de los promotores de la idea, y empezó a despuntar otra de las conclusiones finales más importantes. Ese conjunto de conocimientos y experiencias de profesionales del Desarrollo Local que iban a ser puestos en común en el seno de la Asociación, debían ser puestos a disposición, no solo de todos los profesionales relacionados con la materia; sino que debían difundirlos a la comunidad en general, y por qué no, también, aunque parezca utópico, a toda la humanidad, gracias al avance tan espectacular que nos brinda la sociedad de la era de la comunicación.